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Logística urbana: problemas y desafíos

Distribución urbana: pleno de desafíos

A pesar de cualquier planificación y todo pronóstico, siempre hay un pequeño problema en el camino que arruina lo que hubiera sido una entrega perfecta.

¿Te identificas con alguna de estas situaciones de la logística urbana?

1. “La mayoría de mis camiones están con restricciones para entrar a la ciudad”.

Dependiendo de la ciudad a la que viajas, las empresas de despacho y logística tercerizada enfrentan cambios de último minuto de parte de los municipios, intendencias o el gobierno local. En aquellas ciudades más saturadas y contaminadas, es común que se implementen restricciones vehiculares para ciertos tipos de motores o por placa patente en el radio urbano. No solamente restringe el movimiento de los vehículos, sino que les entrega a los distribuidores ventanas de entrega sumamente cerradas para cumplir con “la última milla” de sus rutas.

2.“Lo lamento, se equivocó de dirección”.

En varias regiones, falta precisar mejor el uso del código postal, y las empresas de transportes deben configurar manualmente sus waypoints en sus programas de geolocalización. En la ruta, el mapa parece estar bien: se parece a la dirección adecuada, y está en el sector correcto de la ciudad. Sin embargo, al tocar la puerta reparamos que, definitivamente, no es para nada nuestro destinatario.

3. “Tuvimos una parada no planificada”.

Hoy, los choferes deben estar atentos de Twitter o de su medio de comunicación favorito, junto al mapa o GPS. Las calles y carreteras pueden quedar cerradas en cosa de minutos- producto de un accidente automovilístico u otro incidente- convirtiendo lo que era un despacho en 10 minutos a una espera de una hora. Esto además genera reacciones en cadena: ¿qué puedo hacer para cumplir a tiempo mi despacho siguiente?

4. “Tuvimos un pequeño desperfecto”.

Pasa con todas las flotas de transporte. A primera hora de la mañana, se alerta sobre un problema en la trasmisión o el motor de un camión, justo cuando la flota de vehículos debía funcionar a toda capacidad.

5. “Estamos trabajando al costo”.

El precio del combustible sube y baja, las tarifas y tasas cambian, el tipo de cambio se ha vuelto una sorpresa todos los días. Llegará algún minuto que la estructura de costos nos pase la cuenta, y los márgenes de utilidad de algunos contratos equivalgan a cero.

6. “Perdimos nuestra ventana.”

Los servicios de envío más eficientes tienen la capacidad de programar ventanas horarias específicas para cada destinatario. Sin embargo, puede haber problemas fuera del alcance de la empresa y, para cuando un chofer toca una puerta no hay nadie que le reciba. También es posible que, si bien el destinatario abre a toda hora, el acceso al centro de la ciudad esté restringido en ciertos horarios del día. El chofer pudo haber llegado a las 6 de la mañana,  se le impidió el acceso al casco urbano, y arruinó por completo su planificación diaria.

7. “Estamos operando bajo (o sobre) nuestra capacidad óptima”.

Puede haber dos puntos de entrega a solo dos cuadras de distancia. Pero la carga no cupo en un solo camión y hubo que mandar dos.

 8. “Se rompió la cadena de frío”.

Los productos refrigerados, como alimentos y medicamentos necesitan mantener un estricto cumplimiento de la cadena de frío en ruta. No importa si se retrasó por un problema en el camino, o si el sistema eléctrico del vehículo sufrió un imprevisto: aunque el envío llegue a destino, si se detecta que la cadena de frío se rompió, será rechazado.

9. “Recogimos la mercadería equivocada”.

Los errores de inventario deberían ser elementales, pero siguen sucediendo. Es posible que una orden parezca correcta a primera vista pero, por algún motivo, el equipo recoja los SKU equivocados de la bodega o el centro de distribución.

10. “Se nos acabó el stock”.

Es posible que algunas empresas de envío deban pasar por un centro de distribución para recoger su carga. Por algún motivo, se le había entregado la mercadería al que llegó primero – y hoy tu stock viaja a otro destino.

11. “Esto no estaba en el mapa”.

El sentido del tránsito, la georreferenciación y la referencia visual cambian de una semana a otra. Repentinamente, los waypoint pueden quedar obsoletos, y sin otra guía, el chofer maneja a ciegas

12. “¿Quién procesó esa orden de trabajo?”

Tenemos una cuenta regresiva desde que la orden de trabajo se confirma. Tenemos estándares de calidad en términos de cumplimiento de plazos. Sin embargo, por algún motivo, se procesó una orden de trabajo sin verificar la factibilidad técnica de cumplir con estaa solicitud.

13. “¿Llegó o no llegó a tiempo?”

El cliente dice que el envío llegó tarde, y tu chofer asegura que llegó a la hora. ¿A quién creerle? ¿Cuál sería la mejor manera de monitorear mi flota de carga?

¿Qué imprevistos son más comunes con los envíos urbanos tu flota de camiones?

Francisca es Ingeniero Comercial de la Universidad Adolfo Ibañez. Actualmente se desempeña como Gerente de Desarrollo Comercial en Drivin, una solución SaaS que permite a empresas con operaciones intensivas de despacho, reducir de manera significativa sus costos de transporte y además mejorar la calidad en el servicio a sus clientes finales.